

El inmueble será cedido por un periodo de noventa años a la asociación rumana-española que deberá realizar todas las obras necesarias para la puesta en marcha de un centro intercultural en un periodo máximo de diez años.
Tras su rehabilitación, la iglesia de San Miguel se convertirá en un centro espiritual e intercultural y el edificio anexo albergará una residencia para intercambios culturales, además de aulas y locales. El inmueble fue adquirido por el consistorio a la Diócesis de Teruel y Abarracín en el año 2002 tras estar cerrado al culto durante cuatro décadas.
La iglesia de San Miguel pertenece a las antiguas parroquias de la época fundacional de la ciudad. Su actual fábrica data del segundo tercio del siglo XVIII, tiene tres naves de diferentes alturas y torre de mampostería en su primer cuerpo. La iglesia tiene una superficie construida de 819 m2 a la que se suma un edificio anexo de 138 m2.
La rehabilitación del edificio permitirá ofrecer a la ciudad un nuevo equipamiento y poner en valor un inmueble que actualmente se encuentra sin uso.