La Catedral de Santa María de Mediavilla y el Acueducto de los Arcos son las dos obras de marquetería donadas por Teresa Antón Placencia, esposa de Manuel Villarroya, con una valoración conjunta de 1.500 euros, que se exponen en el hall del auditorio Torre del Salvador, en el Centro Cultural de San Julián
Teruel, 27 de octubre de 2026.- El Ayuntamiento de Teruel ha recibido la donación de dos maquetas de monumentos emblemáticos de la ciudad, realizadas por Manuel Villarroya Ortiz, un turolense que dedicó parte de su vida a reproducir con extraordinaria precisión algunos de los edificios más representativos de Teruel. La donación, efectuada por Teresa Antón Placencia, esposa de Manuel Villarroya, permite conservar y mostrar al público estas piezas artesanales, que ya pueden visitarse en el hall del auditorio Torre del Salvador, en el Centro Cultural de San Julián.
La alcaldesa de Teruel, Emma Buj, ha agradecido esta donación, que contribuye a preservar y difundir el patrimonio histórico y artístico de la ciudad a través del trabajo minucioso de un artesano turolense. Asimismo, ha destacado la generosidad de Teresa Antón Placencia al compartir estas obras con el conjunto de la ciudadanía.
La concejal de Hacienda y Servicios Sociales, Carmen Romero, ha sido la encargada de recibir la donación por parte de la esposa de Manuel y parte de su familia. Las dos maquetas reproducen la Catedral de Santa María de Mediavilla y el Acueducto de los Arcos, dos elementos fundamentales del patrimonio monumental turolense. La primera está valorada en 900 euros y la segunda, en 600 euros, por lo que el valor total de ambas piezas asciende a 1.500 euros.
Un trabajo artesanal de gran precisión
Manuel Villarroya Ortiz nació en Teruel en 1925 y desarrolló su trayectoria profesional en Barcelona, donde trabajó como jefe de zona en un importante laboratorio nacional hasta su jubilación, a los 66 años. Su afición por la marquetería le llevó a dedicar su tiempo libre a la construcción de reproducciones de monumentos, una actividad que requería paciencia, precisión y una gran destreza manual.
Según recogía el Diario de Teruel en un artículo publicado el sábado 17 de agosto de 1991, Villarroya comenzó a trabajar en estas reproducciones con ayuda de uno de sus hijos, que realizó una maqueta durante el Bachillerato. Aquella experiencia despertó su interés por una labor que exigía una minuciosa planificación y una ejecución cuidadosa.
Para construir sus maquetas utilizaba herramientas sencillas y materiales como la madera de abedul, que aportaba un acabado particular a las piezas. El proceso partía de fotografías de los monumentos desde distintos ángulos, con las que podía reproducir sus elementos arquitectónicos con el mayor detalle posible.
La maqueta de la Catedral de Teruel destacó por su complejidad, en especial por la reproducción de los distintos niveles de los tejados y de los elementos que conforman el conjunto monumental. El artículo de 1991 señalaba que esta obra requirió aproximadamente un año y medio de dedicación. La reproducción del Acueducto de los Arcos también exigió un trabajo minucioso, con la representación de sus arcos y de los elementos que caracterizan esta construcción.
Patrimonio y memoria de la ciudad
La exposición de ambas maquetas en el Centro Cultural de San Julián permite acercar al público el patrimonio turolense desde una perspectiva diferente: la de la artesanía y el detalle. Estas reproducciones constituyen un testimonio del trabajo y la dedicación de Manuel Villarroya, así como una forma de reconocer el valor de quienes contribuyen a conservar y divulgar la historia de Teruel.
Con esta donación, el Ayuntamiento incorpora a sus espacios públicos dos piezas que representan monumentos esenciales de la ciudad y que ayudan a transmitir su riqueza arquitectónica a vecinos y visitantes.
